VIVIENDO EN EUROPA DE PAIS EN PAIS. PARTE 1 BARCELONA

Barcelona, España

En septiembre de 2011 me mudé a Europa buscando una nueva vida, nuevas aventuras y cumplir mis metas profesionales. En menos de seis años he vivido en cuatro países y ciudades diferentes. Estuve un año estudiando una maestría en Barcelona, dos años trabajando en Bruselas, un año y medio estudiando en Rotterdam (aunque pasaba la mitad de mi tiempo en Bruselas que queda a solo a dos horas en tren), y ahora un poco más de un año trabajando en Londres. La verdad solo conozco a una persona que ha vivido en más países que yo: mi pareja y compañera de vida Olga.

Sin importar cuantas veces lo hagas, mudarse a otro país siempre es un proceso estresante y que consume mucha de tu energía física y emocional. Mi primera mudanza fue definitivamente la más difícil y para la que estaba menos preparado.

Para cualquier persona es emocionalmente difícil dejar a sus seres amados en su país de origen, y yo acababa de despedirme para siempre de la persona más importante de mi vida: mi mamá acababa de fallecer de cáncer unas 3 semanas antes de mi mudanza. Para hacer honesto, estar en otro país donde extrañaba a todos por igual probablemente hizo un poco más fácil superar esa gran pérdida.

Ahora que lo pienso suena como una locura, pero cuando llegué al aeropuerto El Prat en Barcelona, luego de muchas horas de viaje, no tenía ni siquiera una reservación para pasar mi primera noche. La verdad no tengo idea de porque hice eso. Había planeado vivir en un pueblo llamado Cerdanyola del Vallés en las afueras de Barcelona, ya que quedaba a menos de 10 minutos de la Universidad Autónoma de Barcelona donde estudiaría por año, y además era mucho más barato que vivir en Barcelona. Me fui directo del aeropuerto a Cerdanyola del Vallés, donde llegué pasadas las 8 de la noche, aunque apenas comenzaba a atardecer, lo cual es bastante raro para un venezolano acostumbrado a crepúsculos de 6 de la tarde durante todo el año. Estaba extremadamente cansado, cargando un bolso de excursión en mi espalda, un morral al frente y una maleta de 30 Kg en una mano. Lo primero que vi al salir de la estación de tren fue un letrero anunciando ‘hotel’, así que fui directo al “hotel”, eran solo 20 euros por la noche así que acepté y me acosté a dormir. Solo al día siguiente me di cuenta que se trataba en un matadero donde también se podía pagar por hora…

Pocos días después conseguí una habitación en un apartamento con 3 estudiantes más. Cerdanyola me pareció un pueblo aburridísimo, lo único divertido era un bar metalero donde solía ir con uno de mis compañeros de piso. La verdad es uno de los bares más divertidos que he visitado en mi vida. Tenían Karaoke metalero los viernes, y la gente se montaba en la tarima a cantar canciones de Metallica, Iron Maiden, Guns and Roses, etc… Por otra parte, Barcelona lo tiene todo y sigue siendo una de mis ciudades favoritas en todo el mundo: innumerables atracciones turísticas, playas, excelente clima, rumba, cultura, historia, conciertos. Excepto… abundantes oportunidades de trabajo. Ninguna ciudad lo puede tener todo.

La experiencia de estudiar por un año en una escuela internacional fue realmente genial. En mi salón de clase eramos 26 estudiantes, de los cuales solo 6 hablábamos español, así que el intercambio cultural fue máximo. Durante ese año hice una gran amistad con un Belga-flamenco quien sigue siendo uno de mis mejores amigos hoy en día (flamenco porque es de Flanders, donde se habla holandés, no porque baile flamenco). También fue él quien me recomendó aplicar a un trabajo en un think tank en Bruselas que supuestamente era muy famoso en toda Europa, aunque yo no tenía ni idea y tampoco tenía intenciones de vivir en Bélgica, pero… la vida te da sorpresas 🙂

Si estás buscando trabajo en otro país

No te limites a la ciudad que tienes en mente, busca trabajo en todas las ciudades que puedas, ya estás en otro país, así que, qué importa? Y si estás en Europa, pues incluye también muchos países. Mi plan original era conseguir trabajo en Londres luego de terminar mi maestría. Pero muchas veces las mejores oportunidades no están donde uno las espera encontrar. En 2012, en medio de la crisis europea, se me hizo bastante difícil encontrar un buen trabajo. Apliqué a más de 50 empleos (sin exagerar) y solo conseguí dos entrevistas. La perseverancia es crucial cuando nos mudamos a otro país. Al final, estoy muy contento de haber conseguido trabajo en Bruselas y de mis casi 3 años de experiencias en esa ciudad tan diferente a Barcelona que compartiré en otra oportunidad.

Carlos de Sousa
Escrito por: Carlos de Sousa
Economista. Apasionado de la música. Viajero de Europa.

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